...qué tropiezo en la misma luna más de dos veces.
Ya sé que suena raro, igual de raro que las rarezas de todo el mundo, que por si no os habeis dado cuenta, es un mundo muy raro.
Lo mío no va de licantropía, pero podría haberlo sido, pues entre lunas anda el tema.
Resulta, que al parecer cada 28 días, hay luna llena. Unas veces sale a una hora y otras a otra. Aunque todos los días algo hay. A veces no hay, pues es luna nueva, otras se parece a la famosa tajá de melón y otra es un disco, no solar, pero
de belleza sin igual. (qué poético me ha quedado, ¿no?)
El caso es que yo siempre tengo luna llena. Eso sí, más chula que todas, pues la mía es cuadrada.
Al principio me pareció una maldición y me molestaba cuando caía en ella. Pero después me dije, qué cara____!!! Pues si siempre me confundo, al menos disfrútala y sonrie, siempre será mejor que decirte lo tonto que eres.
El
quid de la cuestión está en mis habitos (además de otros condicionantes), pues de camino a casa, todas las noches, cruzo por
La Caleta hacia los
Pajaritos. Cuando cruzo por ahí, sea día o sea noche, siempre miro a la
Sierra, un
totem más en mi pagana vida. Cuando es de día y luce nevada al sol me estremezco, pero cuando es de noche no veo ná....excepto mi luna cuadrada. Fijaos al pasar por allí y la descubriréis.
Si tiempo no teneis, aquí una muestra:
La foto no es muy buena, no tenía trípode y mi cámara es aficionada, pero en ella se puede desvelar el misterio de las dos lunas.